martes, 30 de septiembre de 2014

“Paquirri” a 30 años de su muerte…

El pasado viernes 26 de septiembre, se cumplieron 30 años de la muerte de Francisco Rivera “Paquirri”, en Pozoblanco. El toro que le dio la cornada mortal (o no mortal) fue “Avispado”, de la ganadería de Sayalero y Bandrés.
Su muerte seguirá causando polémica. Una muerte prácticamente registrada por una cámara, en una época en que no era tan fácil como ahora, tomar ese tipo de imágenes en lugares tan íntimos, como la enfermería de una plaza. Un video estremecedor, inicialmente sereno y que luego se tornó tan dramático.
Cuando ésto sucedió, todo mundo se cuestionó… ¿Era esa una cornada de muerte? ¿fue una muerte necesaria?… Seguramente no era mortal. El mismo “Paquirri” sabía qué es lo que el médico debía hacer, que no lo hizo por nervios, o por falta de equipo, sólo Dios sabe, pero el caso, es que médicamente, no era para morir esa tarde. ¿Mala atención, o destino?
Pero quizá, para que la Fiesta siga conservando los resquicios de verdad que aún le quedan, sea ésta, una muerte necesaria. Necesaria pero absolutamente dramática e indeseable, como todas las muertes de toreros, subalternos o participantes en un festejo taurino. Este tipo de sucesos son los que le dan su esencia a la Tauromaquia, actualmente más preocupada por otros asuntos, que por conservar su solemnidad y su liturgia. Lamentablemente este tipo de historias deben existir para que recordemos -en una Fiesta que día a día pierde su emoción y su profundidad- que son torero, toro y muerte, los protagonistas.
Actualmente entre galas y reflectores, novillos toreados por Matadores de toros, modelitos de pasarela, mafias, monopolios y demás distractores, se nos olvida lo más importante: los toreros son hombres que se juegan la vida cada tarde, no son galanes de novela, ni caras lindas para portadas del “Hola”, aunque a veces hasta ellos mismos se confunden.
Cada que sucede una tragedia como ésta, nos consternamos, como si no fuera cotidiano el enfrentamiento entre hombre y muerte. Como si no fuéramos conscientes que a veces ella, tiene que ser la vencedora, que la incertidumbre es necesaria para darle seriedad al tema. No se trata de una estrategia de marketing, ni una fantasía, está presente, aunque afortunadamente, casi nunca se roba la escena.
La muerte de “Paquirri”, como otras, sirve de llamada de atención para todos los que buscan banalizar una Fiesta que es profunda de esencia. Quizá por eso, algunos deben ofrendar su vida para engrandecer de nuevo, lo que tiende a empequeñecerse.

monibay@hotmail.com

lunes, 15 de septiembre de 2014

Para entender al Pana…

A propósito del “Mano a Mano” que se llevó a cabo la semana pasada entre “El Pana” y "Frascuelo", en Guadalajara, España, donde la actuación del de Apizaco dejó un grato sabor de boca...

El Pana tiene muchos detractores; su personalidad es diferente y lo diferente causa miedo… salirse de los cánones previamente “autorizados” y de lo considerado “bien visto”, siempre implica un atrevimiento, y no sólo del ejecutor de dicha acción, sino también de todo aquel que lo apoya.
Pero la explicación es tan simple como compleja: El Pana es osado. No le da miedo su edad, ni el ridículo. Y lo más importante, nunca ha permitido que sus sueños claudiquen. Aquella tarde del 7 de enero del 2007, en su supuesta despedida en la México, surgió la magia en la faena a “Rey Mago” de Garfias, así como un susurro irónico del destino preguntándole: “¿Así que te retiras?”. A lo que él respondió: “después de ésto, claro que no…”.
El Pana es un ejemplo de perseverancia o necedad, según el enfoque que se le de. Representa todo lo que quisiéramos ser… y no nos atrevemos. También es un espejo frente a nuestras debilidades y caídas. Por eso es admirado o rechazado, según lo conscientes que estemos de nuestra propia imperfección. Todo lo que un ser humano es por naturaleza: tentado por los vicios, vulnerable y expuesto a los ojos críticos de todos. Y por otro lado, un ser auténtico y sensible, viviendo intensamente la historia que él mismo eligió. Yendo por la vida con la convicción de su propio personaje. Por eso mucha gente lo juzga tan severamente, porque de alguna manera, se quisieran ver reflejados, pero no pueden.
Para ser como el Pana hay que ser valientes, anteponer los sueños, al “¿qué dirán?”. Hay que romper estilos y protocolos. Hay que arriesgar, no sólo frente al toro (el único que no tiene prejuicios) sino frente al mundo.
Se requiere mucho valor para apostarlo todo a unos cuantos detalles en cada faena, y ser el torero del que salen hablando al final.
Es muy cómodo no salirse del molde. Actuar como lo convencionalmente aceptado. Con eso está la mitad del camino recorrido. Lo difícil es no parecerse a nadie. Y por ello, El Pana, con todas sus carencias y con todos los obstáculos en el camino, es un personaje que sigue marcando -aún a su edad- su nombre en la historia de la Tauromaquia.

Ninguna escuela vende manuales de personalidad. Ninguna escuela enseña hondura, ni expresión.

domingo, 24 de agosto de 2014

De la paciencia y el perdón

Bilbao 20-08-14  
Morante y “Encumbrado”, Nuñez del Cuvillo.

Ver toros es aprender a descifrar la vida y sus enigmas. Sensibilizarse hasta percibir aquello que no se escucha ni se ve, ni se toca ni se huele.
Esta faena de Morante es una cátedra de amor. De ese amor que al principio nos es negado, pero que ante el empeño y la convicción de una de las partes, la otra acaba cediendo al principio y entregándose al final… entregándose a su manera, porque nada es perfecto y ahí radica la grandeza del amor, en aceptar carencias y acoplar circunstancias. En adivinar lo bello, ahí donde se esconde.
Morante se sintió con ganas, y es gracias a estas tardes, que uno le perdona otras muchas. Es como aquel amante al que odias, porque quisieras verlo más, y al que amas… porque a veces lo ves.
Morante salió sensible y sin prisas. Lances hermosos encajando la quijada en el pecho, para profundizar, como si en este acto corporal, tejiera una burbuja en la que sólo caben dos.
Cuando un torero está inspirado hay silencio en los tendidos. Miles de almas calladas, comprendiendo el momento y pronosticando el arte. Pacientes y respetuosas, porque algo presienten.
Y la reacción ante el milagro, la gente celebra pero con solemnidad, como si estuvieran en una sala de conciertos. No es la celebración bullanguera y festiva, al contario, es seria porque se tiene conciencia de lo trascendente del momento.
Qué forma de irse haciendo del toro… de a poquito… enamorando, conquistando, con detalles sutiles… sin atosigar.
Morante de esperas… Morante el de sólo dos gritos posibles: ¡Ratero! ¡Ratero! o ¡Torero! ¡Torero!
El momento más emotivo de la faena fue la muerte del toro. Una muerte lenta, porque fue de toro bravo. Porque no se quería entregar, porque su raza reclamaba explicaciones. Su Matador, esperando, conmovido, sabiéndose culpable de esa agonía; y el toro, acercándose a él, como diciendo… “no pasa nada, porque ese es mi destino, porque no hay nada que perdonar, porque le diste sentido a mi existencia…” y el otro, acaricia su testuz y lo acompaña hasta la muerte, sin presiones, concediéndole su tiempo, enternecido, en silencio, poniendo su mano con dulzura en su cabeza, como quien acompaña a un amigo a morir. Morante vierte lágrimas por el amigo muerto en la batalla en la que ambos lucharon.
En esos momentos, entre la vida y la muerte, es donde se dice todo lo que no se ha dicho, pendientes, perdones, los “te quiero”… donde se rubrican las improntas y se confiesan los secretos.

lunes, 18 de agosto de 2014

Apoyo a distancia, poco sirve

Las huelgas de hambre han sido un recurso muy usado en el mundo taurino. Al hambre de toros, de expresión y de libertad, se suma el hambre real, que al final, es la que menos se siente. Como es el caso de los novilleros colombianos, en huelga de hambre para pedir al Gobierno de Bogotá el regreso de su Fiesta y la devolución de su plaza, donde fueron prohibidas las corridas en junio de 2012 por su alcalde Gustavo Petro, quien pretende que la plaza Santamaría, se utilice para actividades “de esparcimiento”. Como si hubiera sido creada para eso, y no para ser un templo sagrado de encuentro entre hombre y toro. Como siempre, intereses entre líneas, respaldando decisiones absurdas.
Personas como ésta ¿qué sensibilidad pueden tener? Cuando la gente es capaz de vender lo invaluable ¿qué se puede esperar de ellos?
Toreros y aficionados de todo el mundo han manifestado su apoyo a los novilleros, a través de redes sociales ¿pero de qué sirve? Sólo para dar ánimo. Para saberse escuchados en su pasión y en sus sueños. En su impotencia y en su frustración.
El Maestro César Rincón envió una extensa carta en seguimiento al tema… pero, díganme si él, el máximo representante de la Tauromaquia colombiana, no podría tratar de hacer algo en persona. Estando a esos niveles de importancia, creo que se puede hacer más.
Un torero tan relevante como Rincón, puede tocar las puertas más influyentes, y con toda la autoridad, presentarse ante este señor y decirle: “Mire usted, señor Alcalde… yo he puesto muy en alto el nombre de mi país, me he jugado la vida, he obtenido gloria y reconocimiento en todo el mundo. Represento a Colombia más de lo que usted lo podrá hacer jamás… así que me escucha y le baja a su avaricia y a su incultura, porque aquí no se trata de dinero, ni de poder; se trata de herencias, de arte, de tradiciones, de historia, de fuentes de empleo, de temas con verdadera trascendencia. Se trata de seguir haciendo grande a Colombia de una manera tan sutil, que no creo que usted la entienda…”. Pero bueno, ésto queda en mera ilusión y sugerencia.
Muy bonitas las selfies y mensajes de todos en apoyo a los toreros colombianos, pero hay gente que podría ayudar de forma más tangible.

Los poderosos en este medio tienen que ejercer su poder, ir a lo más alto y poner como testimonio sus hazañas. Concientizar de todo lo que se pierde con tanta codicia e incultura; y de lo que pueden ganar, si permiten ejercer la libertad y si defienden un patrimonio que es de todos.

miércoles, 9 de julio de 2014

Impulsando nuevos valores

Esta semana hubo dos buenas noticias en España y México, para descubrir nuevos valores dentro de la Tauromaquia. En España inicia el programa “Eres Torero”, organizado por “El Juli” y Canal Plus, donde a través de diversas etapas, darán oportunidad a varios aspirantes. Y en México inicia “Descubriendo a un Torero” donde se involucrarán la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, la Asociación Nacional de Matadores, la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros y la Asociación Mexicana de Empresarios Taurinos. Toda iniciativa que apoye a la Tauromaquia es de aplaudirse.
A partir de ahí, al triunfador se le abrirán muchas puertas. Se ahorrará muchas “casetas de peaje”. Pero por otro lado, ésto puede acabar con lo que queda de Romanticismo en la Fiesta.
Leí una entrevista que Manolo Herrera le hizo a Rafael Gil “Rafaelillo”, director, junto con Alejandro Uvario, de la Escuela Taurina de Zacatecas. Manolo atinadamente le sugería que les inculcaran “Romanticismo” a los muchachos, lo cual podría hacer la diferencia entre un torero y otro.
Por un lado sabemos que el camino es difícil, que hay buenos toreros que se pierden, que si a tal o cual le hubieran dado más toros…; pero por otro lado… ¿y si esa misma dificultad es el filtro por el que tienen que pasar para comprobar si realmente tienen vocación?
Después de la técnica, la formación física, la competencia, ir a ganaderías, el apoyo de empresas ¿qué más falta? Muchísimo. Si todo queda en grandes superproducciones, donde las variables están, hasta cierto, punto controladas ¿de dónde sacarán lo que da otro tipo de vivencias? Por ejemplo, caminar por una carretera para llegar a un tentadero al cual nadie lo invitó, con el riesgo de ser ignorado. Eso curte el alma, agranda el corazón… y el día de mañana, le será útil. Los recuerdos serán el gran impulso que genere rabia, hambre de ser, lo que hace que un torero se levante sin dolerse de un arropón. Porque levantarse tras una voltereta, no es por el orgullo específico de una tarde, es el resultado de una historia, son lágrimas acumuladas, es la reacción ante la falta de fe de tanta gente, la respuesta a los que quisieron aprovecharse un día de su pasión. Esa cuesta arriba le hará ser más ambicioso. Por otro lado, esas experiencias hacen que quien realmente no tiene vocación, desista pronto y no quite lugar a otros.

Ojalá estos concursos no terminen por crear toreros en línea, sin personalidad, con muchos pases qué pegar y nada qué decir.