viernes, 10 de octubre de 2014

La voz de un Picador, ante el problema de Pachuca

En la corrida del pasado domingo 5 de octubre, en Pachuca, Hidalgo, se suscitó una situación vergonzosa, el juez de plaza por los micrófonos, expuso que los picadores debían salir a picar con las puyas que la autoridad en Hidalgo les daba. Esto sucedió hasta el tercer toro, correspondiente a Juan Luis Silis. ¿con qué puyas picaron entonces a los dos toros anteriores, correspondientes al “Zotoluco” y al “Cejas”?
¿Por qué se negaban los picadores a usar otras puyas que no eran las suyas?
Todo esto, dio una pésima imagen de nuestra Fiesta, y sucedió justo en una corrida televisada, en un asunto que debieron ellos, juez y picadores, haber arreglado desde el sorteo, no ahí, con un público que paga un boleto por ver un espectáculo de primera.
Acabando la corrida, me contactó un picador de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, preocupado y enojado, porque obviamente fue una situación muy vergonzosa, sobre todo para ellos. Y emitió algunos argumentos, para que basados en ellos, fundamentara mis opiniones. Cabe señalar que él no fue a picar a esa corrida, sin embargo, expone los puntos desde la perspectiva de su profesión.
Expongo tal cual, lo que me compartió.
• Comentó que desde la hora del sorteo presentaron una caja de puyas, pero que nadie conocía su procedencia. Ellos, como profesionales, desconocen si tienen filo, si sirven, quién las hizo y si son aptas para cumplir su trabajo.
• Dijo que en México sólo los Martínez, del D.F. y el señor Manuel, de San Luis Potosí, hacen puyas certificadas, a las cuales los picadores ya les tienen toda la confianza.
• Comenta que se lleva al pie de la letra el reglamento taurino del D.F. y en provincia todos se rigen bajo ese mismo reglamento.
• En plazas de primera categoría se llevan cajas de puyas, que deben estar certificadas.
Por ende, no hay ningún problema en usarlas, porque los picadores saben que cumplen estrictamente con el reglamento, conforme a lo largo, a la almendra, conforme al marcaje que manda el reglamento taurino.

“Lo que sucedió, es que nos quisieron sorprender con la caja de puyas que supuestamente mandó el Ayuntamiento de Hidalgo, de las cuales ignoramos su procedencia. Los mismos compañeros que hacen las puyas, pueden presentar una queja porque no se les rentan a ellos, cuando ellos cuentan con la certificación.
Ahora, la realidad es que al toro hay que castigarlo, si no conoces las puyas que te da una plaza de toros, con las que debes hacer tu trabajo, no vas con la misma confianza a que si fueras con tus puyas. Nosotros tenemos puyas de reglamento, que sabemos que están afiladas y conforme a la norma, porque de eso depende nuestro trabajo, de que le partas la piel al toro, de que lo piques. ¿Qué pasa si utilizamos esas puyas que dieron en Pachuca y no le partimos un solo pelo al toro? ¿qué crees que va a hacer un torero? Nos va a decir ¿sabes qué? que no me sirves, porque no picaste al toro. Por eso existió ese problema”.

¿Por qué no lo vieron desde el sorteo?
Seguro los picadores no accedieron y tuvieron que esperar hasta la hora para tomar una decisión. Y fue buena la estrategia, el juez esperó hasta que diera la hora y echarle encima al público a los picadores. Al fin siempre somos los malos. Usaron al público como arma en contra de los picadores, para presionarnos.

¿En algún toro probaron las puyas?
“Las puyas llegaron nuevecitas, sin usarse antes, como te comento ¿si se rompen, si no sirven? ¿Si no tienen filo? Si te las llevaron con el tiempo encima, ya casi para partir plaza, no tenemos tiempo ni de afilarlas con una piedra. Nosotros debemos tener la confianza de que las puyas sirven, si no, arriesgamos nuestro trabajo. Ningún matador nos va a querer seguir llevando. Y justo en el tercer toro, salía a picar Juan Antonio Martínez, el hermano del fabricante de las puyas, así que con todo conocimiento de causa, él podría decir si servían, o no”.

“La empresa debió tomarse la molestia de ir a la agrupación y decirnos: Hay una caja de puyas que echaremos en la feria ¿podemos contar con su confianza para probarlas, conocerlas y poder trabajar con ellas? No existió eso, sólo llegaron y querían que actuáramos con ellas.

¿Qué pasará con el resto de la feria?
“Llegar a un acuerdo, probar las puyas, y si van a preocuparse por reglamentar sus puyas, también deberían preocuparse por llevar una buena cuadra. Esa corrida se picó con un solo caballo, mismo que se dejaba llevar muy fácilmente por el toro”.

¿Qué autoridad certifica las puyas que se han de usar en cada plaza?
“Juez de plaza, juez de callejón, autoridad de la Comisión Taurina y delegados taurinos”.

¿Qué características deben tener unas puyas certificadas?
“Las puyas tienen forma piramidal de tres aristas, cada una de las aristas mide 26 mm en novillada y 29 mm en corrida de toros”.

¿Contaban las puyas de Pachuca y las que los picadores querían usar, con las mismas características? ¿de todo a todo?
“Las puyas que usualmente utilizamos están apegadas a las medidas reglamentarias, obvio, se cuenta con la confianza que cada uno de los compañeros le tiene a su herramienta de trabajo”.

Si un proveedor nuevo presenta sus puyas ¿cómo debe hacer para certificarse y convertirse en otro proveedor?
“Tienes que cumplir con los requisitos que pide el reglamento taurino para poder entrar al mercado. Es importante recalcar que el material que tienen que utilizar debe ser de buena calidad, ya que de eso depende ganarse la confianza de los picadores para poder usar sus puyas”.

¿Se habló de ésto en el sorteo?
“Se platicó este asunto, pero el uso de una puya en corridas de toros no es cosa de juego o de experimentos, los toros tienen que ser picados y ni la magnitud del cartel, ni los toros que estaban en los corrales, se prestaban para arriesgar el trabajo, ni la confianza que te brinda el matador”.

¿Por qué no hubo este problema en los dos toros primeros?
“El problema surgió desde el primer toro, pero la autoridad lo quiso hacer patente en la pica del tercer toro, pero justo este es el tema central de la discusión, dejemos que la autoridad y los compañeros cuenten su versión para crear los juicios apropiados”.

¿Te ha pedido algún matador que uses una puya que no cuente con la normativa?  
“Los matadores te piden que piques sus toros, ellos no te revisan las puyas, pero ya depende de uno si pica a un novillo con puya de toro o novillo, o viceversa”.

¿Sientes que se ha desvirtuado la función original del tercio de varas?
“Si la suerte de varas se tuviera que llevar a cabo como lo dice la regla, sería aún peor, pues un toro tiene que acudir al encuentro con el caballo de una a tres veces, y desafortunadamente la afición tiene un nulo conocimiento acerca de nuestro trabajo, pues desde el primer encuentro ya están preparados para insultar y chiflar sin saber lo fundamental que es la suerte”.

¿Ahora cuál es su objetivo primario?
“Descongestionar, restar fiereza y fuerza, corregirle la embestida en la cabeza es fundamental para la lidia, ya que es así como el toro acude con la cabeza humillada a la faena de muleta”.

¿Por qué pican  a los toros cada vez más atrás?
“Los toros se pican donde se tienen que picar, atrás de la bola del morrillo, a la altura de las agujas, ya que de lo contrario, a los matadores no les sirve de nada que se les pique atrás. La función del puyazo es corregir la embestida y la vena que hace que destronque un toro, es justo en ese sitio”.


Ahí se los dejo…




3 comentarios:

lgsosar dijo...

El cuadro que acompaña la nota no es acaso el Picasso "Retrato de un picador"? Sé que pintó ese cuadro (o uno similar) antes de los 15 años.
Decía el mismísimo Pablo que le tomó 15 años aprender a pintar como Rafael y el resto de su vida para pintar como niño.
Saludos y felicidades por tus notas siempre tan interesantes.

Luna Turquesa dijo...

Estimado... esta es una obra del mismísimo Diego Rivera. "El Picador". Un cuadro que personalmente me encanta. Te mando un saludo y gracias por comentar.

Gonzalo Ramos Aranda dijo...

PICADOR . . . CESAR MORALES.

“Lanza de su amor primero, triunfador, . . .varilarguero”.

En las lidias de El Zapata,
¡que Dios la suerte reparta!,
toca turno al picador,
joven serio . . . soñador.

Lancero, Cesar Morales,
palos largos, señoriales,
primer tercio, el de las varas,
dos metros miden sus jaras.

Del buen toro, sus misterios,
arranque desde los medios,
macho que asiste a la cita,
te da gloria, . . . te la quita.

El peto de aquel caballo,
cuatro patas, sin desmayo,
viril, el varilarguero,
garrocha, punta de acero.

Albarda que va certera,
fiel sangrado a la primera,
descongestionar al toro,
con la puya del decoro.

En acción, muy pinturero,
un lomo su alfiletero,
hasta me faltan palabras,
arrimón . . . que para en tablas

De un astado la querencia,
Cesare digna cadencia,
señorial, caballeresco,
por tal lance pintoresco.

Salida al tercio, entre palmas,
ovación de miles de almas,
“Bienvenido”, Reyes Huerta,
la fama toca a la puerta.

Hay arte que tiene prisa,
como el viento se desliza,
pica sutil, . . . cual saeta,
parte pelo una lanceta.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México. Distrito Federal, a 07 de abril del 2015
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