martes, 11 de enero de 2011

Herencias Malditas

10a Corrida de la Temporada

Ganadería: Real de Saltillo

Manolo Mejía
Pedro Gutiérrez “El Capea”
Mario Aguilar

¿Quién bautizó a estos toros?
Del conocimiento de todos es la marcada tendencia a la superstición que existe en el medio taurino. El ejemplo más típico es considerar al color canario de mala suerte en un terno de luces, ya que de este color iba vestido Alberto Balderas en aquella fatídica tarde de 1940, en el Toreo de la Condesa.
Entonces, ¿quién bautiza una corrida con nombres de toros que se han hecho famosos por sus cornadas mortales? No suficiente con el miedo natural que viven los toreros cada tarde que se juegan la vida, me imagino lo que pensaron al escuchar los nombres de estos toros. Habiendo tantas maneras de nombrarlos, que feo ponerles justamente esos. Una elección muy macabra.

Cortar una oreja… No es triunfar
Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” es uno de los toreros españoles más queridos por la afición mexicana desde siempre. Su arte, valor y carisma lo han hecho un torero imborrable. Faenas como la realizada al toro Samurai, de la ganadería de Begoña, en 1986, quedarán por siempre en el recuerdo de la historia de la fiesta en México, primero por su emotivo indulto y luego por el lamentablemente accidente acontecido al día siguiente en los corrales de la México.
Para un muchacho, que desea convertirse en figura del toreo, estos antecedentes paternos pudieran ser una gran ventaja, pero ¿qué pasa cuando la criatura carece de la personalidad, carisma y arte del padre?… lejos de ser una ventaja, pueden convertirse en una herencia bastante incómoda.
Mi percepción personal, un muchacho con cara de sufrimiento, forzándose a ser quien no es. Es valiente y tiene empeño, pero hay algo, no me pregunten qué es, no lo veo natural, no lo veo gozando. Tampoco lo veo con el sitio que debiera tener a su edad y con todo lo que ha toreado.
Es notable el apoyo mediático que tiene El Capea. Al día siguiente los diarios y noticieros hablaban de su triunfo. Cortó una oreja por la estocada, nada más.

Bonito detalle
Manolito Mejía hizo un brindis muy merecido. Le brindó uno de sus toros a un amiguito de su hijo, que está luchando para vencer el cáncer. Y sin ninguna intención de criticar para nada el brindis (al contrario, me conmovió y seguro fue una inyección de ánimo) me surgió una pregunta... ¿Qué pensará una persona, que sin desearlo, diariamente tiene que librar su batalla personal por la vida... ante otra, que por su total y absoluta elección se la juega sin necesidad aparente?…

2 comentarios:

mundoanillo dijo...

Hola

Asi es el mundo humano en donde cada quien dibuja una pleyade de valores, Manolo Mejia, quiso ofrendar algo muy suyo a una persona enferma, asi esto y la cercania de la muerte siempre nos acompañan. Por lo demas, me parece que les hace más falta, a los toreros, una enjundia que los lleve a ser poetas y pintores, musicos y esclavos de la tauromaquia...

Saludos

Luna Turquesa dijo...

Mundo Anillo
Sin duda el gesto de Manolo fue muy bonito y la escena conmovedora. Las ironías de la vida, unos luchan por la suya, y otros juegan a la muerte para saberse vivos.
Saludos.