domingo, 9 de enero de 2011

Entrevista publicada el 26 de diciembre de 2010. Diario La Jornada.


¿La Fiesta en Paz?
Los evidentes desaparecedores del toreo

Leonardo Páez

En tanto que los “misteriosos desaparecedores” decidieron por fin reaparecer al desaparecido Jefe Diego con unas barbas santacloseras para no desentonar del espíritu navideño que nos envuelve, alguien menos compasivo nos regala valiosas reflexiones en voz alta acerca de los evidentes desaparecedores de la fiesta de toros en México.
“Un problema medular del espectáculo taurino –afirma la cronista Luna Turquesa– es que está manejado por cronistas y comunicadores que dicen o callan lo que conviene a las empresas, además de que mal forman a los aficionados potenciales e incluso deforman a muchos que ya lo son.”
“Por su parte, los empresarios taurinos, sordos a la esencia de la fiesta y a la emoción que entraña, confunden lo que a ellos les gusta como espectáculo con lo que el público siente que vale la pena pagar. Nunca conoció la fiesta de toros en México mayor divorcio entre público y empresas, desinteresadas de las utilidades a partir de la pasión en el ruedo, de la competitividad y las gestas.
“Ya no hay en México una afición con conocimientos, con concepto claro del arte de la lidia ni con corazón para exigir y emocionarse con el insustituible misterio de la bravura, por lo que el público y los aficionados a clichés y a fórmulas gastadas impuestas hace décadas –suponer que el arte del toreo se reduce a tres o cuatro famosos y a toritos repetidores– aceptan o rechazan, pero ya sin compromiso con una tradición taurina que los propios taurinos se han encargado de debilitar.
“Empresarios y comunicadores decidieron reducir la fiesta brava a la venta y reforzamiento de algunos nombres famosos pero excesivamente cómodos en cuanto al ganado que lidian, sin abonar en la inmensa verdad del toreo, en la bravura auténtica del toro y del torero, ni en la búsqueda planificada de expresiones diferentes y frescas, no sólo apellidos archiconocidos pero desconocido aquí su verdadero nivel de tauromaquia al exigir ganado chico y manso.
“¿Cómo capacitar a nuevos públicos e involucrarlos en el espectáculo?”, se pregunta la también colaboradora con la empresa de la plaza de toros Cancún y en el diario Novedades de Quintana Roo. “Pues con más congruencia entre la fiesta en abstracto y la fiesta en concreto. Si se dosifica la bravura, se dosifica la emoción. El de los toros es un espectáculo intenso de vida y muerte.
“Si esta esencia es tergiversada el arte de la lidia carece de sentido, la bravura entonces se vuelve virtual, simulada, y el peligro relativo o de toreros con arnés, como si se tratara de alambristas en un circo. El toreo es un espectáculo absoluto que no puede fragmentarse en licencias amabilizadas y menos para las figuras. A dos siglos de independencia nuestros países siguen siendo colonias taurinas de España, y no por culpa de ésta.
“Interesante la propuesta de los críticos taurinos de La Jornada de limitar a cuatro intentos la suerte de matar y si el toro no dobla permitir la intervención de un estoqueador emergente. Lo importante es que fluyan ideas que preserven la verdad de la fiesta, pues lo que le falta en nuestros tiempos es imaginación, propuestas originales y reformas acordes con el espíritu de la época, tan cruel como hace milenios, pero que por lo mismo obliga a intentos inteligentes de verdadera humanización del planeta, no a la arbitraria abolición de expresiones.
“Este divorcio entre sociedad y fiesta de toros lo refuerza además la consigna ideológico-económica de considerarla política y culturalmente incorrecta, a diferencia de guerras, explotación, destrucción ecológica y engaños masivos que para un sistema cínico sí son ‘correctos’. Urge pues polemizar, confrontar posiciones. Falta celo, tanto en la crítica como en el ruedo; todos opinan lo mismo y en una corrida todos hacen lo mismo”, concluye encastada Luna Turquesa, comprometida en hacer una crítica diferente y sustentada, así como en editar el segundo volumen de sus Crónicas de la temporada 2010-2011 y otros apuntes, ya que el primero se agotó al inicio de la actual temporada.

2 comentarios:

mundoanillo dijo...

Que bueno que entre colegas haya quien bonifique buenos puntos a otro, donde lo corriente es que se denoste y critique, como en otros muchos aspectos de la vida...como siempre felicidades Luna Turquesa

De Leonardo Paéz tengo un elevado concepto, ya que siempre leo su buena critica en la Jornada...

Y como le digo a usted...

Me encanta hacer poemas taurinos

Saludos y que tenga un buen año

Luna Turquesa dijo...

Mundo Anillo.
El Sr. Leonardo Páez es, a mi juicio, el mejor crítico actual de Toros en México. Fue para mi un honor el platicar con él, y que haya publicado en su Columna parte de esta charla.

Lo felicito por su gusto de hacer poesía taurina. Hacen falta poetas. Hacen falta románticos que colaboren a engrandecer a la fiesta.

Le mando un abrazo.