domingo, 21 de noviembre de 2010
Darle de beber al alma… para que no muera de sed
domingo, 14 de noviembre de 2010
Perera, un torero para sí mismo
martes, 9 de noviembre de 2010
Hambre y Sabiduría
domingo, 7 de noviembre de 2010
Abriendo la temporada… un torero con hambre de ser
La inauguración de la Temporada 2010-2011 en la Plaza de Toros México resultó impredecible.
domingo, 31 de octubre de 2010
¡Ya casi!
Lo que me llama la atención, y es importante recalcarlo es el horario. Empieza, según se ve en el cartel a las 4:30. No se por qué han decidido cambiar la tradicional hora de inicio, pero bueno, tendremos más tiempo para digerir los tacos de cecina y de chile relleno de afuerita de la plaza.
Mientras les comparto un nuevo blog, trata de cositas que se ocurren de repente, o frases que uno oye por ahí... en fin, veánlo y si les gusta, ¡pus síganlo!
duendedeluna.blogspot.com
domingo, 26 de septiembre de 2010
Mi gusto es…

Cuando tomé la decisión de hacer la versión impresa de los apuntes realizados para el blog “Obispo y Azabache” jamás imaginé las enormes satisfacciones que me daría.
Personas muy queridas me convencieron argumentando que no todos los taurinos se metían a ver blogs y que además, valía la pena tenerlo impreso.
A fin de cuentas, y a manera de un mero capricho personal, “pos que lo imprimo”, en un tiraje, que por su cantidad, llamaría yo, íntimo.
El primer y gran honor fue el prólogo.
Durante muchos años he admirado sinceramente a un personaje que para mi es el máximo exponente actual de la crítica taurina en México. Un hombre siempre fiel a sus argumentos y siempre congruente con ellos.
No me alcanzan las palabras, además de que se quedan muy cortitas ante las de él, para agradecerle al Señor Leonardo Páez (¿La Fiesta en Paz?, Periódico La Jornada) el texto que da inicio a esta publicación. El prólogo en sí valió la edición.
También agradezco a todos los taurinos que lo han recibido con gusto, algunos me han dedicado palabras realmente lindas, las cuales me motivan para seguir haciendo estas entradas.
Esta edición me ha dado también la oportunidad de conocer gente nueva, en mi afán por hacerlo llegar a más lectores. He conocido personas afines a mi en el gusto por la tauromaquia, totalmente escasas en el lugar donde vivo, en el que pensé que yo era la única.
Un agradecimiento muy especial al Señor Oscar Cadena por la invitación que me hizo a su programa de televisión EnCadenaTV para presentar mi publicación. Fue una gran sorpresa y un gran honor para mi estar ahí, platicando de este tema al cual amo profundamente.
En fin, que lo que pensaba yo que era un simple gustito para compartir con los amigos, se ha convertido en un gustote para compartir con los amigos de siempre, los nuevos amigos y los que surgirán.
Pero a las dos personas a las que más les agradezco el apoyo en todo y el apoyo de siempre son a mis amados Carmen y Curro, mis incondicionales cómplices en cada una de las aventuras en las que me embarco.
Sin ellos, sería imposible que en este momento, estuviéramos en diálogo, yo, Luna Turquesa, y tu, mi lector.
No dejen de leerme en esta próxima temporada que ya casi comienza:
Temporada Grande Plaza México 2010 – 2011, ya que ahora más que nunca estaré encantada de hacer la crónica de cada una de las corridas, mientras exista alguien del otro lado que quiera leerme.
viernes, 9 de julio de 2010
El Libro Negro
Parte II.
Conversación ficticia con Federico García Lorca.
Continuamos.
Conversación 38
COLOQUIO CON GARCIA LORCA
(O DE LAS CORRIDAS)
Madrid, 8 de abril.
“El hombre debe matar los elementos taurinos que hay en él: la adoración de la fuerza muscular agresiva y de la fuerza erótica, igualmente agresiva.
La corrida es la representación pública y solemne de esa victoria de la virtud humana sobre el instinto bestial. El torero, con su inteligencia pronta y despierta, con la ligereza de los movimientos rápidos y elegantes de su cuerpo, supera, vence y da por tierra con la masa membruda, ciega y violenta del toro. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la proyección visible de una victoria interior. Por lo tanto, la corrida es el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumajeante o si prefiere, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope. Así pues, el torero es el ministro cruento en una ceremonia de fondo espiritual, su espada no es otra que el descendiente supérstite del cuchillo sacrificial que utilizaban los antiguos sacerdotes. Y así como también el Cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las sobrevivencias bestiales que hay en nosotros, nada hay de extraño que un pueblo católico como el nuestro concurra a este juego sacro, aun cuando no comprenda con claridad la íntima significación espiritual del mismo. Se podría recordar también que el rito inicial del antiguo culto de Mitra, aquella religión que en un cierto momento amenazó el triunfo del Cristianismo, consistía en el sacrificio del toro: el taurobolio. Si los humanitarios y puritanos extranjeros, que habitualmente están dotados de inteligencia más bien estrecha, fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de una manera muy diversa a nuestras corridas”.
El amigo español se levantó y abrazó a García Lorca. También yo, aun cuando no diera muestras externas de entusiasmo tan expresivas, reconocí que su ingeniosa y paradojal teoría era merecedora de una atenta meditación.



