martes, 5 de enero de 2016

La faena más importante de 2016


Cada año inicia lleno de propósitos: dejar de fumar, hacer dieta, ejercicio, ser más tolerantes, etc. Algunos los cumplirán; otros solo la primera semana o el primer mes.
Sin embargo, considero que nosotros, como aficionados a los toros, tendríamos que ser personas con mayor convicción y voluntad, tomando como ejemplo, la vida de un torero, o lo que sucede cualquier tarde de toros, en un lugar cualquiera; los fundamentos son los mismos.
Lo que siempre exigimos a una Figura es entrega, poner el alma en lo que hace; desempeñarse con respeto y ética hacia su profesión, hacia el público y hacia sí mismo. 
Suena tan fácil ¿pero acaso no es lo mismo que debemos hacer cada día al despertarnos e iniciar nuestra jornada diaria?
Lo menos que esperamos del torero es valor, pies bien plantados en la arena, lidiar adecuadamente a su toro, entender su comportamiento... ¿Y nosotros? ¿Qué tan valientemente nos enfrentamos a las dificultades cotidianas, ya no digamos a los problemas graves? ¿Cómo aplicamos nuestra inteligencia para desenmarañar cualquier conflicto? ¿Qué tanto entendemos a aquellos con los que nos toca convivir, para darles el trato adecuado, para captar por qué lado van mejor? Porque si admiramos en un torero su maestría para lidiar a un toro complicado y también a un toro noble, quizá podríamos intentar hacerlo con los "toros" que nos corresponden.
La Tauromaquia es una filosofía de vida, a través de la cual, podemos superar nuestras limitaciones, vencer miedos y sobre todo, luchar por un objetivo, con nuestra mente fija en él, con el alma inquebrantable, con nuestro espíritu fuerte para librar cada batalla; y para ello se necesita preparación física y espiritual. 
Porque al final, la vida son todas las faenas que a diario realizamos. 
¿Qué tan dispuestos hemos iniciado este año a ser valientes, a no echar la pata pa' tras, a entender el temperamento del otro y "lidiarlo" en consecuencia, a lograr armonía a partir de esta lidia? ¿qué tanto estamos dispuestos a crear, a transmitir, a entregarnos, a levantarnos después de cada voltereta, a estar prestos para hacerle el quite a un compañero en apuros, a saber estar bien colocados, a comportarnos con categoría, en cada sitio en que nos toque estar?... 
Ya no hagamos los mismos propósitos de siempre, para luego no cumplirlos.
Debemos exigirnos a nosotros mismos, lo mínimo que le exigimos a cualquier Figura, porque nuestra vida, es la plaza más importante que pisaremos.

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