domingo, 2 de enero de 2011

Unos sin casta y otros sin brújula


2 de enero de 2011
Novena Corrida de la Temporada

 Ganadería de Carranco

Francisco Marco (Navarro) (Confirmación de alternativa) 
Omar Villaseñor (Michoacano)
Pepe López (Michoacano)

Todo es un círculo vicioso. Nos quejamos de los toreros que salen sin un plan definido y sin darle la lidia adecuada a los toros que les tocan en suerte. Pero todo va ligado. Los toreros que regularmente ponen en estas fechas decembrinas o de inicio de año son toreros que torean muy poco. Además, les echan lo que las figuras no quieren torear. Lógicamente se ven sin planteamiento, sin estructura, sin una lidia adecuada. Todo lo anterior lo dan las tablas, la experiencia, el sitio. Es como cuando uno sale de la universidad y nadie le quiere dar chamba… que porque no tenemos experiencia… ¿pus cómo la vamos a tener, si nadie nos la quiere dar?
Esta tarde ninguno me gustó. Reconozco en los tres matadores su valor, su empeño, sus ganas de agradar, y bueno, también los toros que les tocaron en suerte no se prestaban para florituras. Toros quedados. Descastados. Con medias embestidas y embestidas descompuestas.
Francisco Marco, es serio, tiene mucho valor y ganas de agradar. Sobresale una excelente estocada. Habrá que verlo con otros toros para formarnos un juicio.
El michoacano Omar Villaseñor, sin planteamiento, en su segundo lo agarró feo, salió de la enfermería, pero no hizo nada sobresaliente. Mató de una estocada horrenda, muy caída, pero llevó tanta  porra que hubo petición de oreja y el muchacho todavía esperaba que el juez se la otorgara. Bendito Dios cupo la prudencia y el juez no se la otorgó. Vamos, ni vuelta al ruedo.
Pepe López. Pos dicen que en su primer toro dio un par de excelentes naturales, yo creo que fue cuando me paré al baño porque no los vi. No le vi nada.

Christian Sánchez, lo mejor de la tarde
¿Pero qué tal el par de banderillas de Christian Sánchez en el sexto de la tarde?, Cómo lo aguantó, cómo lo esperó… que bien estuvo, ¡enhorabuena Christian!, fue lo mejor de la tarde. Más que merecida la salida al tercio.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Manifestaciones Kitsch, en la fiesta brava

Kitsch se define como la exaltación del mal gusto. Y es necesario tener la suficiente sensibilidad para poder apreciar su magnificencia como expresión de una idiosincracia. Y es que los mexicanos somos Kitsch por naturaleza. Nos encanta lo recamado, lo que tiene foquitos, el perrito que mueve su cabecita en el tablero del coche, la imagen del Cristo hecho con holograma que abre y cierra los ojos, en fin, somos grandes exponentes de este arte único y admirado, del cual me ocuparé con mayor profundidad en otra ocasión ya que me encanta.
Pero, el atuendo que sacó ayer el joven Arturo Saldívar, no tiene parangón.
Yo tenía mucha expectación por ver al muchacho, pero mi curiosidad se fue al suelo en el instante mismo en que salió por la puerta de cuadrillas para hacer el paseíllo. ¿qué no han sido suficientes festejos los que hemos tenido con ocasión del Bicentenario? ¿Pos que no te enteraste que hubo un desfile conmemorativo el 15 de septiembre y que ahí hubieras lucido rete ufano tu tacuche con sus águilas reales mientras levantaban al Coloso? ¡Mijo! ¿En qué cabeza cabe, si es que cabe vestirse así? ¿En la México? ¿La tarde de tu confirmación?. El chamaco parecía monografía de niño héroe. Decían por ahí los “enterados”, que qué traje tan original, cuánta prudencia. Decían también que el público estaba frío con el… ¡pos si no dijo gran cosa con su toreo! ¿Qué quieren? ¿Que le traigan mariachi aprovechando tanto patriotismo? Eso si, el muchacho se le ve seguro pero es mucho show pa’ mi gusto. La estocada, por cierto trasera, le valió calentar el ánimo del público y le dieron una orejita.

Y como no me gusta mezclar lo inmezclable… de Castella y su faena trataré en otra entrada.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El Rey ha muerto… ¡Viva el Rey!














5 de diciembre 2010

5ta Corrida de la Temporada

Toros: Campo Real

Eulalio López El Zotoluco
Miguel Ángel Perera
Octavio García El Payo

Los mexicanos somos gente de tradiciones y arraigos, nos pasa con nuestra tierra, con nuestra comida, con nuestras costumbres, con nuestra música, y también cuando adoptamos a un ídolo, nos cuesta trabajo cambiarlo por otro.
Hablo de mi caso particular. Desde que vi por primera vez a Enrique Ponce, decidí que era mi torero favorito y lo seguí, como mi número uno por años, pese a lo predecible que ha llegado a ser. Sin embargo, siempre  traté de reconocer el mérito de otros y mantuve el interés por otros, pero nunca desbancando al valenciano.
Creo que llegó la hora de soltar, de dejar ir. Gracias Ponce por los momentos que me hiciste vivir y las faenas que me hiciste gozar, ahora, doy vuelta a la hoja y le pongo nuevo nombre al capítulo.
El domingo 5 de diciembre, Perera acabó por convencerme, si es que no lo había hecho desde la anterior tarde.
Repito lo que dije en la crónica anterior de Miguel Ángel Perera, me encanta porque es un torero serio, sin aspavientos, creativo, valiente e inteligente, que no necesita más mercadotecnia que su quietud, su valor, su arte y su cabeza.
Con el capote, inconmensurable, variado, valiente y con una quietud asombrosa.
Con la muleta, lento… no se puede más lento.
Es un torero demasiado grande, como para que el público mexicano todavía no entienda que hay que ir a verlo. Yo no más no fui porque de verdad me queda un poquito retirado, pero si no, ahí hubiera estado echándole mis claveles colmados de besos.
Con ese hombre en el ruedo, no puede haber tantos lugares vacios.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Una tarde de intensa lentitud y sobrada inspiración


4ta Corrida Plaza de Toros México
Humberto Flores. Alejandro Talavante. Mario Aguilar.
Ganadería: Julián Handam

Esta corrida fue la constancia de que los artistas crean para sí y, quienes se encuentran presentes en ese momento deben sentirse privilegiados (específicamente en una expresión de arte tan efímera como la tauromaquía).
El tendido de la plaza México esta tarde lució prácticamente vacío; si la gente hubiera sospechado lo que se iba a perder, hubiera abarrotado el numerado.

El común denominador en los tres matadores que hoy alternaron, cada uno en su momento y bajo las circunstancias que les tocaron en suerte, fue una gran dosis de lentitud y de temple.

Humberto Flores -¿qué nostalgias traes dentro matador, que cada vez que te veo se me oprime el alma?-.
A Humberto lo he visto muchas tardes, y esta vez ha sido la que más me ha gustado, hablo específicamente de una templadísima tanda de derechazos a media altura que dio a su segundo toro, sólo fue eso, pero me encantó.
Mario Aguilar. Su mejor momento: con el capote en el primero de su lote. Aquí fue donde la lentitud se apoderó de este torero en unos lances acompasados y unas lucidas chicuelinas.

Y la parte cumbre de la tarde, Alejandro Talavante.
Este joven torero de Badajoz es una rara mezcla entre valor, arte, inspiración, frescura y sorpresa. Es diferente a todos.
Su principal característica: Impredecible. Y tiene unos detalles de arte, mezclados con absoluto desenfado que encandilan. En su primer toro, con el capote remató con una larga que se quedó en la retina, son precisamente esos detalles imborrables, los que hacen eterno a un torero. Igualmente en su primer toro ya con muleta, dió un pase de pecho larguísimo, nunca había visto uno tan lento. Sus cambiados de mano con un sentimiento bárbaro, desdenes y un sinfín de suertes, era como el Manual para Improvisar frente al Toro.
No es el torero más estético, pero tiene cosa.
Cómo estaría la gente de entregada, que pese a las enormes fallas con el acero, en su primer toro dio una vuelta al ruedo y en el segundo fue muy ovacionado.
Vamos a ver si la próxima vez que lo anuncien, los tendidos lucen tan vacíos como esta tarde.

domingo, 21 de noviembre de 2010

¡Que nos devuelvan a nuestro Cejas!


21 de Noviembre 2010
Tercera corrida de la Temporada Plaza de Toros México

Fernando Ochoa
Sebastián Castella
Arturo Macías El Cejas
Toros de Xajay

De Fernando Ochoa que más se puede decir… un torero que aparentemente lo tiene todo, quizá lo único que le falte sea corazón, lástima. Estuvo bien, como siempre. Con el capote es como más me gusta, pero no me arrebata. Con la muleta, va cuajando una tanda y justo cuando parece que se acomoda, remata. ¿Por qué lo haces? ¿... Si ya le habías agarrado la distancia… si estabas templando al toro…? ¿Qué te cuesta dar otros tres muletazos y luego rematas? ¡Que ansia!
Los toros, cuatro de ellos fueron muy buenos, ¿qué más necesitan estos toreros para cuajar faenas de época? Toreros con todas las tablas, con arte, con técnica, la gente los quiere, los espera. Es imperdonable no haber dado hoy una tarde memorable de toros.
Lo que más me gustó fue lo realizado por el francés Sebastián Castella. Muy quieto. Muy artista. No se mueve y logra emocionar al público con su valor y arte. Pincha, pero todo lo compone con un desdén que cala. Recibe una oreja. Sin embargo y con todo esto, lo he visto mejor y creo que pudo haber dado más. En el otro toro, que no era tan bueno como su primero, valiente, con detalles de gran arte, empeñoso, con convicción, pero, insisto, pudo haber estado mejor.
Yo me declaro admiradora incondicional de El Cejas. Me encanta su personalidad, su carisma, su valor y su entusiasmo. Se que será la figura número uno de México. Sin embargo, hoy no fue su tarde. No se si las cornadas en España lo desmotivaron, anda chipil, no se halla o qué le pasa. Pero éste que vimos el domingo, no es mi Cejas. Su primer toro tenía mucha calidad. Tuvo momentos buenos, cosas de mucho valor, pero no acabó de redondear ni una tanda. Cualquiera tiene una mala tarde, no es tampoco para perder la fe que tenemos en el muchacho.
Para los toros que salieron y para los toreros que torearon, fue una tarde que debió haber sido para la historia, y sin embargo, la echaremos al cajón del olvido.

Darle de beber al alma… para que no muera de sed


Quizá sea ésta la consigna de los alternantes en un festival taurino.
Aquellos que participan lo hacen por el simple pero complejo gusto de vivir su pasión. Un festival es la excusa perfecta para, aún en el retiro, seguir absorbiendo esa dosis de miedo que da sentido a la existencia.
El pasado viernes 19 de noviembre, en la Plaza de Toros Cancún, vimos a cuatro toreros, unidos por dos causas en común, la primera, colaborar con la Fundación Ciudad de la Alegría y la segunda, saciar su sed de emoción y de riesgo.
La fiesta empezó con el arte. Manolo Espinosa Armillita con su novillo Pancho López, demostró al público con su toreo sobrio, que tiene tanto aroma, como los buenos vinos. Como testimonio están sus parones y esos lances llenos de solera. Sus mandiles y la imagen imborrable de ese recorte. Y con la muleta, un desdén de pintura. Para conectar con el tendido hay que empezar por gustarse a sí mismo, y este torero se gustó.
Luego, el encuentro de dos maestros, Eloy Cavazos y Eulalio López El Zotoluco.
Cavazos. Este carismático regiomontano, como siempre, entregado a su faena, a su público y a su causa. Toreando a un hermoso castaño de nombre Bonbón. Acertó al primer viaje para llevarse dos orejas.
Zotoluco demostró su maestría desde el inicio de la faena, observando, entendiendo al toro, y haciéndose de él. Prefecta armonía entre técnica y arte, sobre todo con ese cambiado de mano. Su toro, Bonito, embestía con gran nobleza por ambos lados. Entre cambiados por la espalda, pases del desdén, templados derechazos y naturales fue embelesando al público, quien le correspondió gritando… ¡torero, torero!. Con este nivel de ebullición en la plaza, lo de menos es la ortodoxia con la espada. Cortó orejas y rabo para, al final del festejo, salir a hombros con Eloy por la Bonampak.
Fernando Ochoa toreó a Triunfador, al que le faltó un poquito de emotividad y de fuerza. Ochoa tiene mucho arte con el capote y lo demostró con sus lances y sus Chicuelinas, sobresaliendo la tercera de ellas, ejecutada con gran lentitud. Su brindis fue para Eloy Cavazos.
Un gran festival taurino para una gran causa, con una organización impecable, toreros entregados, ganado que embistió con gran calidad y un público que correspondió con su entusiasmo.
Un especial agradecimiento a la empresa de la Plaza de toros de Cancún por darme la oportunidad de ser parte de su equipo.

Publicado en Novedades Quintana Roo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Perera, un torero para sí mismo



Domingo, 14 de noviembre, 2010
2da Corrida de la Temporada

Manolo Mejía
Miguel Ángel Perera
José Mauricio

Ganadería de Los Encinos

Manolo Mejía empeñoso, pero con la fama que tiene de maestro de la técnica, pudo haberles hecho faenas adecuadas a las condiciones de sus toros.
José Mauricio, sin saber qué hacer.

Miguel Ángel Perera
De las cosas que más me molestan en la vida, es el protagonismo, personas revestidas de oropeles, con actitudes sobreactuadas para llamar la atención que de otra manera no pueden. Se da en todos los ámbitos. Cuántas veces no hemos tenido que convivir con aquellos que quieren ganarse las palmas fácilmente, los que se adornan más de lo que se emplean. En la fiesta brava abundan este tipo de personajes, que invierten más tiempo dejándose ver, con actitudes fuera de lugar y toreando más al público que al toro.
Por eso, cuando nos topamos con alguien que es totalmente lo contrario, es una bendición. Este domingo tuvimos la enorme fortuna de ver a un torero que es ejemplo de serenidad, empaque, inteligencia y valor.
Miguel Ángel Perera es un torero muy serio que torea primero para sí, y lo hace con tanta verdad, que no necesita nada más para conectar con el público.
Me encanta este tipo de personalidades, que se bastan a sí mismos y se abandonan a su quietud, su oficio y su arte, atendiendo su necesidad personal.
Es un torero muy alto, y no por eso pierde la estética ni se “ajoroncha”, como diría mi maestro. Su toreo es muy ajustado y muy templado, saliendo de cada suerte sin mayores aspavientos ni excesos, porque lo que tenía que demostrar, ya lo demostró… y frente al toro.
A diferencia de otros toreros que en ocasiones están con cara de extrañamiento esperando que el juez les conceda un trofeo que no se han merecido, este torero, con gran modestia y discreción, se mete a su casaquilla la oreja que sobradamente se ganó; que distancia tan grande existe entre este gesto o arrojarla a los tendidos, haciendo alarde de este acto, como lo hace la mayoría, más por lucimiento que por convicción.
Perera, un torero con mucha cabeza y con las zapatillas bien plantadas en la arena. Un torero que no vende mentiras, porque su verdad es muy grande…