domingo, 14 de febrero de 2010

No todo son derechazos y naturales


La 16a Corrida en la Plaza de Toros México resultó ser de lo más tediosa.

Los toros bien presentados de la ganadería de Xajay, y haciendo el paseillo, Fernando Ochoa, Juan Bautista y Pepe López.

De Fernando Ochoa no hay nada que decir, después de todo lo que ha toreado y el apoyo que ha tenido, es el colmo que sea tan conformista y gris, cuando hace algunos años apuntaba para ser figura del toreo. Después de tanto tiempo de alternativa, es hora de aceptar que no va a hacer nada más. No demostró nada. Por más que se mostraba empeñoso y engallado, nadie se lo compró, a nadie emocionó, tuvo escasos buenos momentos que se borraron en la mente de todos al siguiente segundo. Ya es una necedad seguir viéndolo, y mucho más necedad, seguir poniéndolo en los carteles.

El francés Juan Bautista fue el que mayores recursos demostró, logrando por momentos detalles artísticos pero sin mayor transmisión. Se mostró valiente y empeñoso. Lástima que su labor no fuera lo suficientemente meritoria como para guardarla en la memoria. Le faltó conexión con el tendido, y es que no cualquiera tiene ese don de hacer vibrar en una sola voz a un público ansioso de momentos memorables, eso sólo lo logran unos cuantos, de ahí que sea tan dificil ser figura del toreo. Esperemos verlo en otra tarde de mayor más intensidad.

Pepe López. Para andar mechudo hay que tener personalidad y bonito pelo, de ahí un consejo, ¡córtenle su pelito a esa criatura! y es que como en todo… habrá a quien le quede, habrá a quien no le quede. Lo vi muy verde, sin recursos y sin un apoderado que lo orientara sobre la lidia adecuada que necesitaban sus toros, los cuales no se prestaban para faenas adornadas, sino que eran para doblarse y hacer una faena más de dominio y poder, pero volvemos a lo mismo, si no los entrenan para este tipo de toros, si solo los entrenan pensando en que saldrá el toro soñado, pues poco podrán resolver a la hora de salir por toriles animales que impliquen dificultades, situaciones que requieran recursos y técnica para verse bien, logrando que el público reconozca el mérito de esa lidia.

La entrada, como era de esperarse, fatal.

lunes, 8 de febrero de 2010

El Milagro del Arte


Desde siempre, el hombre ha tenido la necesidad de expresar sus emociones, sentimientos e ideas a través del arte. Esa válvula de escape cuando el corazón está como olla express, a punto de estallar.

Se llama arte cuando se crean obras únicas e irrepetibles, que a su vez transmiten a quien las ve, algo intangible, pero inegable. Conmueven sin saber por qué. El artista descarga toda su pasión, mientras que el espectador la absorbe, sin darse cuenta, o quizá si, transformando ese momento, en un instante eterno.

Es ahí, en esa manifestación, donde un hombre común tiene la facultad de transformarse en un ser místico, en un alquimista que mezcla elementos, logrando efectos, ese hombre es aquel que expone lo más íntimo que posee, su alma.

El pasado viernes, 5 de febrero, tuvimos la afortunada ocasión de presenciar el milagro del arte, ese efímero momento irónicamente imborrable, gracias a un francés, aparentemente inexpresivo, frio y arrogante. Pero que, cuando está frente a su cómplice, mientras la muerte juega su papel de moderadora, expresa todo lo que no puede de otra manera. Es ahí y solo ahí, donde la escena se transforma, a través de detalles y movimientos de una plasticidad casi insoportable, en la que ambos, toro y torero, se funden en un sólo ser, inconcebible uno sin el otro.

Ni su torpeza con el acero, ni la rechifla del público por negarse a matar a uno de sus toros pueden borrar lo que hizo.

Mucha polémica desató esta corrida de aniversario, iniciando por el cartel, un desconcertante mano a mano, en donde uno de los alternantes carecía de mérito para estar ahí. Seguido por el cambiadero de toros, que sigo sin entender, dónde está, primero el ganadero, que los elije para una corrida tan importante, donde está el juez que los autoriza, y luego, según dicen los cronistas (a saber si es cierto), que el mismo Castella fue a escoger a sus toros, ¿Cuál es la verdad? Quien sabe.
Luego la polémica porque Sebastián se negó a matar a un toro ya picado. Hay quien dice que está bien, otros que no, pero lo cierto es que ésto dejó a relucir una total falta de autoridad en la Plaza México, donde cada quien pone sus condiciones.
Yo, que no se nada de mercadotecnia, creo que ya puestos en el hecho de que no quiso matar al toro, se lo hubieran llevado, al final de la corrida, detenido por desacato a la autoridad, esto hubiera generado mayor polémica, después de lo enorme que estuvo, traduciéndose en un cuento grande, creándole toda un aura de rebeldía, mezclada con su inmenso valor y ese arte que tiene.
Total, sólo se hubiera quedado un par de horitas, mismas en las que El Saltillense le hubiera sacado unas extraordinarias fotografías vestido de luces tras las rejas, y el juez le habría dado a la México el lugar que merecía en su aniversario.

Les digo que la mercadotecnia no más no se les da.

lunes, 1 de febrero de 2010

Tarde de Toreros, no de Toros


13 Corrida en la Plaza de Toros México

Julián López “El Juli”
Arturo Macías “El Cejas”
Mario Aguilar

Ganadería:
Bernaldo de Quirós

Tarde de confirmación de alternativa para el jóven hidrocálido, Mario Aguilar, con el toro Tamarindo. Inició mostrando maneras con dos templados lances. Lástima del viento y de los toros que, en términos generales fueron descastados. Mario en sus dos turnos mostró hechuras que nos hacen tener grandes expectativas en él, tuvo dos detalles de gran arte, que fueron lo más memorable de la corrida. Malogró su labor con la espada. Pero la siguiente vez que lo anuncien, con gusto lo veremos.

El Juli, en su primer toro, con el capote inició con gran brusquedad, dando unos chicotazos muy feos, después mejoró llevando el toro al caballo con unas bonitas chicuelinas andantes. Quite por Chicuelinas, no estuvieron mal, pero tampoco emocionaron mayor cosa. Un toro descastado, sin emotividad, por lo que El Juli tuvo que sacarle muletazos a fuerzas, mostrándose muy valiente, aguantándolo mucho. Para culminar su faena, logró una estocada perfecta para cortar dos orejas. Su segundo toro tampoco cooperó, le faltaron fuerzas y mató de otra buena estocada.

El Cejas. Una vez más, dando pelea. Su primer toro, para variar, mansurrón, empezó atropellándole el capote, pero El Cejas le imprimió gran emotividad a su labor, esperándolo en los medios para hacerle un quite, que no resultó limpio, pero si emocionante, ya que el toro no era para nada fijo. Con la muleta tuvo también muchos momentos muy intensos, con cambiados por la espalda y un gran aguante. La gente estaba con el. El toro ya solo tenía medias embestidas. Mató de excelente estocada cortando dos orejas.
Con su segundo toro salió igual de entregado, arriesgando y mostrando creatividad en sus recursos. Mal con la espada.

En general y pese a lo manso del ganado, resultó una corrida interesante donde los toreros estuvieron por encima de los toros, volvimos a ver al Cejas muy bien, y vimos a una gran promesa del toreo de arte, Mario Aguilar.

Pasemos ahora a otro tema: el de los comentaristas que nos tocó en suerte escuchar esta tarde.
En el mundillo taurino es muy común que se den coba los unos a los otros. Esto ocurre entre toreros, ganaderos, empresarios y… comentaristas. Pero hasta para eso hay que ser finos.
Ayer en la transmisión estuvieron invitados Rafael y Carlos Loret de Mola. Todo transcurrió bien, me gustó sobre todo Rafael, hasta que hubo ocasión de mencionar el veinte aniversario de la muerte del maestro José Alameda. Tuvo Rafael el mal tino de comparar al jóven Murrieta con Alameda ¿cómo se atreve? ¿cómo podemos comparar la obra literaria de Alameda, con libros como “Los Heterodoxos del Toreo”, con el libro, que sin ir más lejos Murrieta está por presentar: “Pajarito… el Vuelo Histórico”? ¿Cómo que un libro dedicado a Pajarito?, toro de la ganadería de Cuatro Caminos, cuyo único mérito fue saltar al tendido hiriendo a varias personas y causando pánico, para minutos después ser sacrificado en las primeras filas de barrera. Ese es el "profundo tema" del libro del jóven Murrieta, que bien pudo haber resuelto en dos páginas en un publirreportaje de una revista sin mayor ruido ni publicidad, ni inversión, ya que el tema, no lo amerita, ahora resulta que a este “primer espada” se le compara con el gran Pepe Alameda.
No cabe duda que la fiesta se acaba en todas sus vertientes, empresarios, apoderados, ganaderías, toreros y comentaristas, que se dan coba los unos a los otros maleducando y equivocando al poco público que todavía de vez en cuando los atiende y cree en ellos, logrando así una fiesta cada vez más mediocre y conformista.

lunes, 25 de enero de 2010

No se trata de pegar y pegar pases… y que no pase nada


Décimo segunda corrida de la temporada 2009-2010, Plaza de Toros México.

José Luis Angelino
José Mari Manzanares
José Mauricio

3 Barralva / 3 San José

Ir de vez en cuando a ver entrenar a los toreros a los Viveros de Coyoacán es una delicia. Torean frente a un par de pitones comoditos, de embestida soñada, haciendo la faena de su vida. Se pueden dar el lujo de realizar las suertes más difíciles, con un sentimiento bárbaro, frente a un “toro” sin peligro, suavote, donde no es necesario reponer el terreno, un “toro” que los deja estar… y si el detalle pinturero no les sale con la perfección deseada, lo pueden repetir una y otra vez, al fin que luego le pagarán a su “toro en suerte” las embestidas brindadas. Es bonito, es como asistir a una corrida en el País de las Maravillas, y mientras, le puedes dar un cacahuatito a una ardilla. Escucha uno a los maestros, dando sus atinados consejos, frente a un supuesto animal tan inofensivo que hasta el mismo ratón Miguelito le podría hacer un quite por gaoneras.
Lamentablemente, en la mayoría de los casos, ese tipo de formación es la que “malforma” a los toreros, que esperan que cada domingo salga ese toro por la puerta de toriles, para pegar y pegar pases, derechazos templados, acompasados y remates de pellizco, y qué decir de los naturales que traían planeados, eternos, hondos e inolvidables.
Todo se lo lleva el diablo cuando resulta, que ni el toro era el soñado, ni embestía con claridad por el derecho ni por el izquierdo, y todas las suertes que habían entrenado en la semana, salen atropelladas, apresuradas y sin la más mínima transmisión, y cuando por fin empiezan a acomodarse por un lado, templando dos extraordinarios derechazos, se les hace que ya fue mucho… y rematan.
Ya no analizan las condiciones del toro; como dicen los que saben “todos los toros tienen su lidia”, y eso es lo que les falta, observar al toro, ver sus condiciones, dejarlo rematar, e implementar una lidia adecuada para ese caso particular, que si bien no será la de los derechazos y naturales limpios y templados, si puede ser una faena reconocida y trascendente por su poderío e inteligencia. Ahora hacen alarde de valor, pero mal aplicado, porque eso si, de que son valientes, lo son. Lo malo es que no saben capitalizar las dificultades y hacerle la justa lidia a cada toro.
Lo más destacado, la estocada de Manzanares y una rata con derecho de apartado.

domingo, 10 de enero de 2010

El gesto del sentimiento


Cuando a Manolo Martínez le gustaba su toro, la expresión seca de regiomontano altanero se desvanecía y lavaba su rostro una media sonrisa que avivaba el brillo de sus ojos, todavía bajo la montera asentada entre sus patillotas negras. Lo vi varias veces transmitiendo esa sonrisa, ese gusto íntimo que no podía contener y lo expelía hasta lo más alto del tendido. Él se daba cuenta, antes que todos (antes que el toro, inclusive) que iba a cuajar la faena. Y la cuajaba.

El primer toro que le tocó en suerte esta tarde a Rafael Ortega era boyante. El tlaxcalteca se concentró en torearlo y le pasó el trapo por aquí y por allá. Se concentró tanto que no sintió. Se embarró al toro cuando lo mató de un volapié del que casi no sale, o casi sale con la carne desgarrada. Se concentró tanto en conquistar a la gachí, que cuando la había besado se le había ido. El juez, apueblado, sin miramientos ni pausas le regaló dos orejas.

Sebastián Castella Turzack habla tres idiomas: el francés de su país, el español de su padre y de su profesión y polaco, por parte de madre. No se cuál de los tres aprendió primero, imagino que mamó el polaco, idioma nada emparentado con la fiesta de toros. Salió con un vestido minimalistoide y modernoso pero muy bonito en grana y no recamado en oro. Su toro, de arranque, distaba al primero de Ortega por mucho, no era malo ni reservón pero carecía de la boyantía de su hermano. Lo recibió con un pase por alto y a poco, Sebastián abrió su rostro y dejo escapar un sentimiento de la comisura de su labios. Y comenzó el concierto, desgranándose como besos a una morena a la que se desea, que se ama y que se quiere. Y rompió el aire con un desdén que hizo que el público se entregara como la morena, y las dosantinas fueron el tálamo del sentimiento que brotaba de la muleta.

Para desgracia, los duendes se fueron con el frío llevándose a la morena y el francés malogró con la espada lo que pudo haber sido un rabo. Sebastián no volvió a sonreír en toda la tarde. A pesar de todo, pinchando y sin cortar orejas, la faena de Castella permeó sentimiento en todo el albero, como si le hubiera hecho el amor a la morena.

*La foto es de Manon.

El lenguaje mudo de una lágrima


En el tiempo en que he estado involucrada en el mundo taurino, me ha tocado ver todo tipo de lágrimas: lágrimas de impotencia, ante la imposibilidad de cuajar la faena soñada; lágrimas de rabia, ante la incomprensión del público; lágrimas de dolor, ante un golpe o una cornada; lágrimas de felicidad, ante la faena lograda; lágrimas de emoción, ante los acordes de Las Golondrinas; lágrimas de incertidumbre, en la espera eterna afuera de una enfermería; lágrimas de soledad, en una oscura habitación de un hotel tras un fracaso; lágrimas de risa, en una tertulia con la cuadrilla y amigos… Pero nunca me había tocado ver llorar a un toro, como esta tarde vi a dos, de cuyos ojos, brotaban lágrimas. Me pregunto, románticamente hablando, sin tomar en cuenta que quizá el frío pudiese ser factor para la irritación ocular de dichos ojos, ¿por qué lloraban? ¿en qué estarían pensando? ¿Será que sabían lo que les deparaba ese toque de clarín?¿Será que huelen la sangre derramada de sus hermanos?¿Será que traen tanta rabia en la raza que no les cabe en el cuerpo y se sale por los ojos? No lo se, pero hoy vi llorar a dos toros, y me conmovió tanto, que me puse también a llorar.

El cartel para la décima corrida de la temporada en la México prometía muchísimo, sobre todo por el torero francés Sebastián Castella y la repetición de Fermín Spínola, tras el grato sabor de boca que nos dejó en la corrida inaugural.

Con toros de Teófilo Gómez se realizó la corrida, ante una regular entrada.

Rafael Ortega en su primero, un toro que mereció arrastre lento, lució bien con el capote. En banderillas, los primeros dos pares fueron totalmente deficientes, en mal sitio, el tercero, fue el único bien colocado, y aún así le tocaron una diana, ¿cómo? ¿de qué se trata? ¿cómo dianas después de dos pares perfectamente mal puestos? Y no suficiente con eso, el cronista Jorge Murrieta dijo, literalmente: “Ha cubierto de manera espectacular el segundo tercio”, Dios de mi vida…, por eso se nos está acabando la fiesta. Con la muleta estuvo bien en general, destacando un hermoso cambio de mano, seguido por un pase del desdén. Se fue tras la espada siendo enganchado de nuevo, como en su anterior tarde, bueno, menos feo. Cayó fulminado el toro y le otorgaron dos orejas, el público las protestó, y si le hubieran dado una, también hubiera protestado.
En su segundo toro, el primer par de banderillas mal, el segundo bien colocado y el tercero al violin, bien colocado, le volvieron a tocar una diana, pero, si el primer par estuvo muy mal, ¿para qué le tocan dianas? parece feria de pueblo, con todo el respeto que me merecen las ferias de pueblo. Con la muleta empezó sentado en el estribo, logró un extraordinario derechazo, pero no acabó de romper. Lo mató de un bajonazo.

Sebastián Castella
A este torero de personalidad arrogante, lo esperábamos con gran expectación. En su primer toro hizo un quite por chicuelinas muy ceñidas. Con la muleta fue donde empezó a emocionar al público, con pases por alto y un desdén muy torero, que guarda una enorme distancia en cuanto a transmisión y plasticidad en comparación con el ejecutado por Ortega. El toro metió muy bien la cabeza… que bien lo toreó.
Un inesperado pase cambiado por la espalda emocionó a todos, muy valiente…muy quieto, sin moverse de más. Lástima que con la espada estuvo muy mal. Tan sólo dio vuelta al ruedo. Arrastre lento para el toro.
A su segundo toro lo protestaron por su poca presencia y pese al ambiente hostil, lo toreó muy bien. El toro era muy bueno, lástima de su falta de presencia. Lo mató con media estocada trasera.
Regaló un toro al que lo toreó de inicio con una larga cambiada de rodillas.
Con la muleta empezó en los medios, con un cambiado por la espalda y otro más, emocionante y arriesgado porque hacía mucho aire. Castella se puso muy cerca. Logró un natural eterno y hermoso. Se llevó un susto, pero fue el puro golpe, con lo cual se engalló, y estuvo bien por derechazos. De nuevo mal con la espada hasta escuchar un aviso.

Fermín Spínola
En su primer toro, con el capote no logró acomodarse y con banderillas no lució como en tardes anteriores. Con la muleta tampoco acabó de cuajar, el toro era soso. Logró una tanda de derechazos limpios, pero sin llegar a más. Mató de estocada caída.
En su segundo toro, no logró nada con el capote. Con las banderillas mejor que en el primero pero sin ser espectacular. El toro no humillaba y no tenía recorrido, con la muleta no se acomodó. Un pinchazo. Dos pinchazos. Tres pinchazos. Al cuarto intento metió la espada.

Para terminar, el joven Murrieta no deja de sorprendernos con sus comentarios y palabras domingueras, ahora resulta que le llamó a Enrique Ponce el “Galáctico del toreo”… no entiendo, ¿qué quiere decir? ¿de dónde saca lo de “Galáctico del toreo” ?.
¡Que alguien lo oriente o que le pongan muting a la televisión por favor! … y es de ahí de donde aprenden las nuevas generaciones.

domingo, 3 de enero de 2010

A falta de Valium… la Novena Corrida de la Temporada


La temporada navideña y de año nuevo, siempre se ha caracterizado por presentar carteles sin mucho atractivo, y es lógico, de por si la gente ya no entra a la plaza y menos en esa época, entre otras razones, muchas personas salen de vacaciones, otros andan muy gastados, tienen compromisos, y además hace mucho frio. Son por lo menos tres semanas muy complicadas para meter gente a la plaza, por lo que los carteles son conformados por toreros que no torean mucho, sin que por eso no sean buenos, simplemente están poco placeados.
Por esta misma circunstancia, estos toreros tienen más mérito que los que torean más, ya que les hechan el ganado que las grandes figuras no quieren torear, pese a su experiencia. De repente es interesante ver este tipo de corridas.

La Novena Corrida de la Temporada en la Plaza de Toros México concluyó sin mayor trascendencia, a pesar de que hubo corte de orejas.
Con ganado muy bien presentado de Sta. María de Xalpa, se llevó a cabo esta corrida en la que alternaron Fabián Barba de Aguascalientes, Miguel Ortas “Miguelete” del Estado de México y Jesús Martínez Barrios “Morenito de Aranda” de Aranda de Duero en Burgos.

El hidrocálido Fabián Barba tuvo momentos buenos, en su segundo pegó un derechazo extraordinario, solo uno, pero extraordinario. Regaló un toro en el que desde el inició se mostró con gran empeño al esperarlo a porta gayola. Este toro, jabonero, tuvo un lado derecho extraordinario, y Fabián lo toreó bien. Aunque, lastimosamente siento, y espero que el tiempo haga que me trague mis palabras, que es de los toreros que se pueden morir en el ruedo, y no va a pasar nada, su tonalidad es grisácea. El juez le otorgó dos orejas, para mi gusto, excesivas.

Miguel Ortas “Miguelete”.
Salió con ganas, recibiéndolo de rodillas, haciendo quites… pero no dice nada, y sin personalidad alguna, es el prototipo del torero que ponen en estas fechas. No se me ocurre que más agregar, discúlpenme.

Jesús Martínez Barrios “Morenito de Aranda”
El público se mostró frío con este torero. Pero pues es que el tampoco hizo nada interesante. Su primer toro fue bueno y sin embargo su faena fue inconsistente, nunca rompió. Recibió una oreja por la estocada y el toro arrastre lento.
Su segundo fue un buen toro, tuvo detalles bonitos con el capote pero sin mayor trascendencia, por eso estoy escribiendo en este instante, porque ya para dentro de media hora se me olvidó lo que vi. Con la muleta me gustó más. Aguantando mucho las lentas embestidas de “Querido”. Faena meritoria en la que el torero lo llevó bien toreado. Salió al tercio después de pinchar en dos ocasiones. Pero… no me encantó.

Espero que tras haber pasado las fiestas decembrinas, ahora si repitan a los toreros que ya han triunfado y que queremos volver a ver y si fuera posible, alternando en el mismo cartel, como Fermín Spínola, El Payo y El Cejas. Un cartel de jóvenes triunfadores mexicanos sería de gran interés para la afición.